Cabo de la Vela, La Guajira. — Bajo el sol inclemente de la península y con el mar Caribe como testigo solemne, el nombre de Jesucristo fue invocado sobre las vidas de nuevos creyentes de la etnia Wayuu, marcando uno de los momentos más gloriosos de la expedición misionera Expecodes 2025.
En el marco de esta movilización evangelística, que ha recorrido los terrenos más agrestes de la Alta Guajira para llevar el mensaje de salvación, la iglesia fue testigo del fruto de la semilla sembrada. Hombres y mujeres, nativos de esta tierra ancestral, tomaron la decisión pública de sepultar su vieja vida y resucitar a una nueva esperanza mediante el bautismo en agua en el nombre de Jesús.
Un Hito para la Misión Indígena
El evento tuvo lugar en las playas del Cabo de la Vela, un lugar emblemático no solo por su geografía, sino por ser un punto estratégico de la cosmovisión Wayuu. Allí, donde el desierto se encuentra con el mar, la gracia de Dios rompió barreras culturales y lingüísticas.
“Ver a nuestros hermanos Wayuu descender a las aguas no es solo un acto litúrgico; es la confirmación de que el Evangelio del Reino no tiene fronteras. Dios está llamando a este pueblo y ellos están respondiendo con un corazón dispuesto”, expresó uno de los líderes de la expedición.
El Impacto de Expecodes 2025
La expedición Expecodes 2025 ha desplegado un equipo de misioneros y voluntarios comprometidos con la labor de evangelismo, ayuda humanitaria y consolidación doctrinal. Estos bautismos son el resultado de un trabajo constante de acercamiento, respeto por la cultura y predicación ungida de la Palabra.
La Iglesia Pentecostal Unida de Colombia reafirma su compromiso con la Gran Comisión, celebrando que en la Alta Guajira hay un pueblo que alaba a Dios en su propia lengua y que ahora forma parte del cuerpo de Cristo.
¡La misión continúa!Cuerpo de la noticia






